septiembre 21, 2026

Así es O!R, la obra que propone cerrar los ojos para volver a escuchar el mundo

Sin pantallas, sin escenario y en completa oscuridad. La creación sonora comenzó a gestarse hace más de 20 años y recorre la historia de la humanidad desde el big bang hasta el año 2000 únicamente a través del sonido.

En un tiempo en el que las pantallas parecen disputarse cada segundo de atención, hay una propuesta artística que apuesta exactamente por lo contrario: apagar la vista para que el oído tome el control.

Esa es la premisa de O!R, una obra sonora que invita al público a sentarse en una sala completamente oscura y dejarse llevar durante 70 minutos por un recorrido que va desde el big bang hasta el año 2000. No hay actores sobre un escenario ni proyecciones. Tampoco imágenes. El relato existe únicamente a través de voces, músicas, efectos y paisajes sonoros distribuidos en un sistema de audio envolvente

O!R es la percepción del sonido. Es narrar, solamente con sonidos, hechos de la historia de la humanidad”, resume en diálogo con La Voz, su creador y director Fritz Latzina, quien comenzó a imaginar el proyecto en 2003 bajo el nombre Evolusound.

Aquellos primeros bocetos nacieron en el Laboratorio de Investigación y Producción Musical del Centro Cultural Recoleta, en Buenos Aires, donde realizó las primeras pruebas con un sistema de ocho canales independientes. Sin embargo, la idea permaneció durante más de dos décadas en el papel.

“Durante más de 20 años fue creciendo, siempre sin recursos”, recuerda.

Cómo se hizo O!R

La posibilidad de concretar la obra llegó recién a fines de 2023, cuando el equipo montó un estudio en Tanti con un sistema de 17 canales independientes y dos subwoofers.

El desarrollo demandó más de 1.500 horas de trabajo y obligó a resolver desafíos tanto técnicos como artísticos. El sonido fue diseñado por Julián Caproli y Joaquín Lavilla Cointe, mientras que Federico Cavallero estuvo a cargo de las composiciones musicales, los climas y los efectos.

“No existe un software que haga todo esto. Hubo que desarrollar un sistema híbrido que combina dos plataformas distintas de audio para que la obra pudiera funcionar”, explica.

A diferencia de otras propuestas que se apoyan en grandes despliegues visuales, O!R prescinde deliberadamente de las imágenes.

Para Latzina, la explicación está en la forma en que funciona nuestra percepción: “La vista es matemática, lineal. Vemos una vaca y todos identificamos una vaca. El oído es distinto: es sensorial, ocurre en 360 grados y cada persona completa la escena de una manera diferente”.

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